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Caricatura de Rolph

Rolph


Rolph volvió a Hamburgo en mayo de 2001 y esta entrevista se realizó en la Universidad de Hamburgo a finales de noviembre. Como no le gustan las fotos, tenéis que conformaros con esta caricatura que le hizo un amigo.


Daniel: ¿Por qué escogiste España?
R: Por el tema del sol y la buena vida- en España se vive muy bien- y también porque quería aprender más español. La otra lengua que hablo bien es el inglés y no quería irme a Inglaterra. Además es bastante barato vivir en España, menos Madrid y Barcelona, creo.

Corinna: ¿En qué tipo de empresa estuviste trabajando?
R: En una empresa multinacional que se llama Hydro y tiene su sede en Noruega. En España tienen una filial que se llama Hydrosistemas de Arquitectura, con oficinas en varias ciudades españolas. Se dedica a la instalación de fachadas de aluminio. En Madrid éramos doce y en total en España unos 40.

Sebastian: ¿Te fuiste a inscribir a la oficina de empleo?
R: Yo tuve bastante suerte, porque conseguí el trabajo desde aquí y allí sólo tenía que darme de alta en la seguridad social, pero todo ese papeleo lo hizo mi empresa.

Celia: ¿Tuviste problemas con la lengua?
R: Muchos... Bueno, yo empecé como autodidacta y luego hice un curso (nivel 2) aquí, en Hamburgo, durante un semestre y después en Madrid antes de empezar a trabajar hice otro curso en una academia de idiomas -Tandem-. Pero cuando llegué a Epaña, tuve la impresión de que no entendía nada, de que no hablaba nada. Era como un planeta distinto... Es que los españoles, en general, no hablan muy claro, es como aquí con los dialectos y cada región allí tiene un dialecto extrañísimo, y por ejemplo, en Madrid, suelen hablar muy rápido y tiene una pronunciación muy madrileña y en el sur es como aquí en Alemania no llegas a entenderles, los primeros viajes a Sevilla, nada.

 

Alumnos de 3 de español Alumnos de tercero de español

Alumnos del nivel 3 que hicieron la entrevista


Daniel: ¿Cuántos meses estuviste en España antes de hablar suficiente?
R: ¿Qué es suficiente? (Risas)

Daniel: Bueno, bien...
R: Después de tres meses la cosa empezó a funcionar para mí. Logré entender mucho más rápido, siempre es más rápido entender a la gente que hablar, pero digamos que entre tres y seis meses hasta hablar más o menos bien...

Renate: ¿Al principio tuviste problemas con las llamadas por teléfono?
R: Al final también... Para mí, llamar por teléfono es lo más difícil después de seguir un partido de fútbol en la radio, porque en este caso se utilizan muchas frases hechas.
Lo que hay que saber es que los españoles tienen muchísima paciencia con los extranjeros, esto es muy distinto en Alemania, y siempre quieren ayudarte.

Renate: ¿También los colegas?
R: Los colegas todavía más, pero en general no es como aquí, cuando un español entiende una palabra de tu frase va a intentar entenderlo todo.

Iris: ¿No crees que es mejor ir al extranjero sabiendo más la lengua?
R: Depende, depende de la situación que vayas a encontrar. Para mí, estuvo bien así, porque se puede aprender más de la vida misma, pero para estudiantes que van a la universidad y a veces no tienen mucho contacto con los españoles es quizás mejor saber más antes.

 

El centro de Madrid

Sebastian: ¿Cómo buscaste un piso?
R: Hay un periódico que se llama Segunda Mano que es como el Avis aquí y empecé a buscar. Yo quería vivir en un piso compartido (Wohngemeinschaft) para convivir con españoles y aprender mejor el idioma, y lo que pasa es que la cultura es totalmente diferente en este tema.
Los jóvenes suelen vivir con sus padres hasta que acaban sus estudios y después normalmente se casan y se compran un piso, por eso hay poco mercado de habitaciones para alquilar y es bastante duro encontrar algo.

Asun: ¿Y cómo lo encontraste al final? ¿llamando por teléfono? (Risas)
R: No, por casualidad. Una amiga mía de aquí fue a Madrid a visitar a una amiga suya española y un día quedamos y resultó que su amiga quería dejar su habitación y yo me quedé allí.

Corinna: ¿Y que te pareció Madrid?
R: Bueno, es muy denso, hay muchos coches, mucha gente, de todo mucho; mucha contaminación, pero pocos bosques y pocos parques, sólo El Retiro y la Casa de Campo, que a mí no me gustó nada. Después de un año estaba contento de salir de allí.

Varios: ¿Sí? (Sorprendidos)
R: Sí, a mí me encanta España, como Sevilla, Barcelona; lo malo que tiene Madrid es que es el punto más lejano de cualquier playa y hay demasiada gente, el ritmo de vida es muy nervioso.

Daniel: Pero hay mucha cultura ¿no?
R: Sí, eso sí. La vida nocturna es muy buena, mejor creo yo que en Barcelona. Y hay museos, conciertos, muchos cines...

Renate: ¿Has visitado otros sitios en España?
R: Sí. Mi trabajo consistía en viajar mucho. Mi zona era Extremadura, Andalucía y las dos Castillas. Fui a Sevilla, a Valladolid, que también es muy bonita, y además a Valencia y a Barcelona.

Maryam: ¿De las ciudades que conociste cuál es la más te gustó? Madrid no, claro.
R: No me entendáis mal, también me ha gustado Madrid, pero el problema es que hay demasiado de todo. A mí me encanta Barcelona, si no fuera por el problema del catalán...

Daniel: ¿Es un problema?
R: Sí, y muy grande, bueno sabéis que no es un dialecto, es un idioma, y los catalanes hablan cada vez más el catalán y yo no lo puedo entender...


Daniel: ¿Y contigo?
R: Conmigo, no, pero por ejemplo en la calle ves un cartel y no sabes en qué lengua está, de todas formas me gusta mucho, es más europea que Madrid, tiene mucha cultura, es más tranquila, tiene playa y la arquitectura es una de las más bonitas del mundo.
Bueno, y Sevilla que es una maravilla, también me encanta.

La pedrera

Tejado de La Pedrera, obra de Gaudí

Sarah: ¿Era cara la vida allí?
R: En Madrid es más o menos como aquí. Por el alquiler, yo tenía una habitación de unos 22 m², tuve que pagar unos 600 marcos al mes con todos los gastos incluidos, menos el teléfono.

Christian: ¿Fuiste aceptado como un español?
R: Sí, sí, sí, en general, no hay ningún problema. Los españoles son tan racistas como los alemanes o los demás, pero eso se concentra más en el color de piel. Los alemanes están bastante bien vistos en España.

Asun: ¿Y no tuviste problemas de mentalidad en el trabajo?
R: No. El problema más grave que tuve es que soy vegetariano y en España no hay ninguna cultura de ser vegetariano. Tienes que explicar siempre que no comes ni carne, ni pescado, ni jamón. Y es que la gente no es capaz de entender cómo es que no comes jamón.
Pero en el trabajo no; quizás tuve suerte, todos los colegas fueron muy simpáticos, incluso los jefes.

Chistian: ¿Has encontrado amigos o sólo conocidos?
R: Yo creo que he hecho amigos, más que sólo conocidos, ahora por ejemplo hablo cada dos semanas con mi antiguo compañero de piso, aunque hay que decir que mantener el contacto con una persona que no está, que está lejos, es más difícil en España que en Alemania; lo de sentarse delante de una hoja vacía y escribir una carta es muy raro allí. Es un tópico, pero creo que los españoles no suelen mantener la amistad cuando te vas, tienes que invertir mucha energía para lograrlo.

Diciembre, 2001

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