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Mapa de la región

 

Ana Sanvisens nació en 1973 en La Seu d'Urgell, una pequeña ciudad en el pirineo catalán (provincia de Lérida).

Ha trabajado en diversas instituciones educativas. Actualmente se dedica básicamente a dar clases de español en el Instituto Cervantes de Bremen.

Pregunta: ¿Cómo se te ocurrió venir a Alemania?
Respuesta: Por qué vine a Alemania..., vine para aprender alemán, o para acabar de aprender, porque había estudiado en la carrera y al terminar mis estudios de traducción pues sabía leer, sabía bastante, pero no sabía hablar o no podía expresarme bien y pensaba que tenía que aprender un poco más.

P: y a Hamburgo, ¿por qué elegiste esta ciudad?
R: No sé, fue casualidad. Llegué como Au Pair y estuve trabajando en una casa unos cuatro meses, pero estaban locos y no tenía mucho que hacer, era bastante aburrido... Entonces me inscribí en la Universidad y me fui a vivir a una residencia de estudiantes y empecé a buscar trabajo, a hacer entrevistas, y bueno, a dar clases de español, quería probar cosas nuevas...


P: y te quedaste, ¿no? porque, ¿cuánto tiempo llevas aquí?
R: ¡¡Uy!!, llevo mucho..., llevo, ¡¡pufff!!, casi seis años...

 

La Seu

Vista de la catedral de La Seu d'Urgell

P: Entonces estás bien aquí, ¿quieres seguir viviendo en Hamburgo?
R: ¡Ja, ja...! No lo sé... siempre he dicho que me voy a ir, me voy a ir ...y luego he ido alargando el plazo. Nunca me había imaginado vivir tanto aquí, en parte vivo un poco al día, de momento es así y a ver qué pasa, no me preocupo mucho por eso... A veces pienso en mi familia, si les pasara algo grave a mis padres, entonces volvería.

P: Pero, ¿no echas de menos el vivir en España?
R: Bueno, claro, hay de todo, ¿no? Me apetece vivir en España en parte, porque hay cosas que funcionan mejor, pero también cuando estoy allí hay otras que echo de menos de aquí. Yo creo que en mi caso concreto el problema es que yo no he trabajado nunca en España, no he vivido la vida laboral, eso me crea un conflicto, tendría que adaptarme a eso. Sería un cambio grande. Mi ciudad es muy pequeña...

 

P: ¿Cuántos habitantes tiene la Seu?
R: Unos trece mil, en verano quizás catorce mil y claro, tiene una rutina de pueblo, probablemente si viviera allí, me faltaría el aire. Es muy cómodo para mí vivir en Alemania, quizá porque me he ido adaptando a este tipo de vida, en la que hago lo que quiero sin tener que dar explicaciones. En España yo vivía en un ambiente muy cerradito, y el estar aquí me libra de muchos deberes familiares o sociales que antes tenía y ahora no.

P: No te ha resultado entonces difícil integrarte en este país, ¿no has tenido problemas por ser extranjera?
R: No, realmente no, pero yo no diría por ser extranjera, sino española, el hecho de estar en la Comunidad Europea te lo pone más fácil a nivel burocrático que a otras personas que vienen aquí, luego a nivel personal me ha resultado en general positivo, porque tienes contacto con personas que se interesan por ti, y una parte de ese interés es por el país o la lengua, mucha gente tiene curiosidad por saber, por conocer de ti...Por ejemplo, como extranjero tienes más problemas para conseguir un piso en Hamburgo, sin embargo a mí el ser española fue lo que en muchos casos me dio la posibilidad de acceder a un piso, me abrió un campo de simpatía.

P: Todo muy positivo, ¿no? ¿No hay aspectos de la vida aquí que no te gustan?
R: ¡Je, je! Sí, claro, algunos detalles, no me gusta que la gente aquí cuando dices algo, te suelte un moco (= te digan algo de manera tan directa que te deja paralizado); o que cada día tome el tren y pase por los mismos sitios y compre el periódico en el mismo lugar, y los vendedores no te reconozcan, o si te reconocen no te digan nada; o el hecho de que no haya un contacto directo fácil con la gente, de que todo sea tan formal y de que la sociedad sea más jerárquica y clasista que en España.

Iglesia de Tavèrnoles

Románico de la zona.
Iglesia de Sant Serni de Tavèrnoles

 

Macizo del Cadí

El Cadí. Paisaje de los alrededores

 

P: ¿A qué te refieres con más jerárquica y clasista?
R: Creo que aquí tiene más importancia lo material, se valora más, aunque esto en España también está cambiando, y las jerarquías se notan mucho, se pierde un poco lo que es la relación social de persona a persona por esta jerarquía, me ha pasado en clases para empresas, en las que la relación laboral que había entre los alumnos, por ser uno jefe y otro un empleado normal, era un problema.

Bueno y además echo un poco de menos el que la gente en España sea más expresiva, aquí tienen miedo de expresarse, de molestar...Yo lo comparo todo con un mundo de plástico donde todo es muy bonito, todo está en su sitio y parece que las personas están sobre un escenario y actúan. Pienso que en España se es más natural, sabes más cómo están las personas, y también se es más tolerante con los demás: si el metro está muy lleno y alguien te da un codazo, pues no montas un drama, o si oyes la radio de los vecinos cuando te levantas por la mañana, bueno, pues, es normal; o si un viejo cascarrabias te grita en la calle, pues le contestas cualquier cosa y ya está.

P: Son más quisquillosos (kleinlich) aquí ¿o qué?
R: Sí, un poco más..., son como tienen que ser, intentan siempre hacer lo que se supone que está bien, controlan más. Algo que me sorprendió mucho es que me comentaran que aquí se ve como una flaqueza el demostrar tus sentimientos, y eso lo he notado en televisión cuando entrevistan a familiares de víctimas de alguna desgracia, y se esfuerzan por mantener la compostura y la serenidad.

 

Representación de teatro

Ana, en el centro, en una representación de teatro (Bremen).

P: ¿Crees que has cambiado de forma de ser por estar tanto tiempo en Alemania?
R: Desde luego, sí, me ha cambiado muchísimo el carácter, cuando miro atrás y lo recuerdo, yo era la típica tímida que no abría jamás la boca, no tenía mucha iniciativa, y el hecho de vivir fuera te da seguridad en ti mismo y también relativizas más los problemas y muchas cosas que para mí antes eran un mundo, pues ya no son importantes.


P: Bueno, Aneta, me parece que podríamos estar hablando horas, pero para terminar, ¿te atreves a dar algún consejo a una persona española que viene a vivir a Alemania?
R: Yo diría que hay que tener un poco de curiosidad y paciencia, y luego decidir en los ámbitos en que es posible qué es lo que quieres tú como persona, hasta qué punto quieres hacer las cosas como se hacen aquí porque es donde vives, o hasta qué punto aceptas que eres diferente y no tienes por qué cambiar. Dicen que uno pasa por diferentes fases: al principio todo es bonito, es nuevo y te atrae mucho; luego está la fase del bajón; después está el afianzamiento, estás aquí y eres una parte de ellos y luego está la fase en que te sientes como un satélite en cualquier sitio...

P: Y tú, ¿en qué fase estás?
R: Ja, Ja, Ja, ni idea......

 

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