Archivo  

 

El corazón de Ojalá son tres personas que dedican el tiempo libre que les queda después de realizar sus trabajos a mantener esta asociación. No cobran por ello un sueldo, sino que todo el dinero que recaudan se invierte en el proyecto que desarrollan en Ecuador. Junto a ellos están claro otras personas que ayudan como y cuando pueden, los padrinos que aportan su dinero, otros donantes...Toda colaboración es bienvenida.

Fernando y MargaritaGisela Kopka

 

Fernando y Margarita, un matrimonio con un proyecto social

 

 

Gisela Kopka, profesora de la Wichern-Schule (Hamburgo)


Un retrato personal

Margarita Richard es una persona singular. Su vida está llena de detalles curiosos, pero a ella no le interesa hablar de sí misma, sino del proyecto que ha sido el motor de su vida y por el que se levanta cada mañana con nuevas esperanzas.

Cuando trabajaba como maestra de primaria en Ecuador, decidió fundar ella misma un centro escolar en un vecindario, Pascuales, en el que no existía nada más que las casas que iban construyendo los nuevos pobladores que ocupaban poco a poco la zona. Pacuales es un municipio muy pobre cerca de Guayaquil, la ciudad más grande de Ecuador.
Era entonces el año 1988.

Su escuela fue creciendo y las responsabilidades y los problemas también. Era necesario conseguir más fondos para poder hacer frente a los nuevos gastos. Como se trataba de una iniciativa privada y además las autoridades públicas no muestran un gran interés por el desarrollo de estos barrios marginales, tuvo que buscar sola el modo de seguir adelante con la escuela. Para ello decidió venir a Hamburgo, donde vivía un familiar suyo, en los años 90, con el deseo de ahorrar dinero y enviarlo a Ecuador. Ha hecho diferentes trabajos, como dar clases de español, pero era un empleo demasiado inestable para lo que necesitaba; al final fue su trabajo de limpiadora lo que le permitió mantenerse.

No fue una decisión fácil, sin embargo, Margarita consiguió su objetivo. En 1996 fundó la asociación Ojalá con su marido Fernando y una profesora, Gisela Kopka, interesada en el proyecto. Poco a poco el sueño se fue haciendo realidad: nuevo edificio, más alumnos, mejores prestaciones. Todavía queda mucho por hacer, pero "Caminito de Jesús" es una escuela real con un futuro posible que difícilmente podría tener a alguien mejor para llevarlo adelante.

Conocer a Margarita es un acontecimiento extraordinario. Transmite energía, confianza y la convicción de que es necesario continuar, por difícil que sea, con esta historia que hace mucho mejor la vida de muchos niños.

¡Os deseamos mucha suerte!

 
Asociación Ojalá