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Visita a Méjico


El año pasado estuve en México cuando los mexicanos festejaban el día de Todos los Santos, 1° de noviembre, y el de los muertos (2°) de una manera muy especial.

Los mexicanos no tienen miedo de la muerte, no la toman en serio. Durante estos días se acuerdan de sus difuntos. Los mayas y los aztecas creían que las almas siguen viviendo después de la muerte y que ésta es el comienzo de una nueva vida. Los mexicanos de hoy en día mezclan las costumbres de antes y las cristianas. La muerte puede terminar con la vida pero no con el ser, con la existencia. Así los muertos vienen de visita por la noche y sus familias les reciben. Para ellos se instalan "mesas de ofrendas". Son altares con una foto del muerto - puede ser un niño o el abuelo- y en la mesa ponen todo lo que le recuerda, lo que quería, puede ser su comida preferida, sus juguetes, su tequila, su puro...
La mesa se adorna con flores amarillas que se llaman cempasúchilas.

Mesas de ofrendas se ven en las tiendas, en los museos y en las plazas de las ciudades. Los muertos vienen, están presentes, no comen, pero huelen las comidas.
Ya en octubre vi cómo vendían pan de muerto. En las panaderías y las pastelerías había calaveras de chocolate o de azúcar y cajas de muerto que se regelan a los amigos con sus nombres. En todas partes veía esqueletos y todos estaban muy sonrientes. Es una fiesta llena de alegría.

El zócalo, la plaza en el centro de la capital, se convirtió en cementerio. Instalaron tumbas, todas cubiertas de flores. Cada tumba tenía una inscripción dedicada a una persona célebre de la historia, desde César y Augusto el grande hasta Bertolt Brecht, Albert Schweizer y Richard Wagner.
En una inmensa mesa de ofrendas se podían ver escenas de la vida cotidiana, pero todas las personas estaban representadas por esqueletos. No faltaba el agente de policía, ni el mendigo, pero tampoco el Papa. En una exposición se veían las costumbres en las diferentes provincias del estado.
Fui a ver las mesas de ofrendas en varios museos. En el Museo Diego Rivera vi la mesa para los boxeadores del mundo, con una tumba para el boxeador desconocido.

bebé disfrazado

Mesa de ofrendas

El Kinder

Zócalo convertido en cementerio

Como trabajé en un kinder pude ver cómo los niños se preparaban para ese día. Componían esqueletos, decoraban los cuartos y preparaban una mesa de ofrendas. El día mismo de los muertos vinieron disfrazados como drácula, la muerte, un esqueleto, diablos, momias y todos fueron en procesión por el barrio.

Compré además periódicos y revistas con "calacas". Son versos y rimas dedicadas a personas prominentes, como políticos y otros famosos, por ejemplo, la princesa Diana o Teresa de Calcuta. También son dibujos y caricaturas humorísticas sobre temas políticos, sociales y económicos.

Los mexicanos festejaron tres días con música, teatro, danzas, y desfiles que se llaman "Carnaval de la muerte". El ambiente estaba lleno de alegría, era macabro y triste pero al mismo tiempo vital y feliz.

Fuimos a un cementerio público. Muchas familias hacían picnic, platicaban y les pedían a los mariachis tocar la música preferida del difunto. Todo estaba lleno de velas y de flores amarillas.

En México la muerte no es para tener miedo, el mexicano la pone en ridículo.

 

Renate Babrikowski, estudiante de español, nivel 3, Vhs-Universidad Hamburgo. Enero, 2002.

Algunas costumbres más

Vocabulario

difuntos: muertos
las almas: die Seelen
la ofrenda: Opfergabe
calavera: Totenkopf
mendigo:Bettler
Kinder: se utiliza en algunos países de Latinoamérica por Kindergarten; en España se dice guardería.
dizfrazado: verkleidet
platicar: hablar, charlar; se usa en latinomérica.

 

 
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