Nuestra primera invitada en esta sección es Katharina (34 años), farmacéutica alemana de madre española, que vive y trabaja en Hamburgo. Con ella hemos mantenido una agradable conversación y hemos hablado sobre los problemas y las ventajas de pertenecer a dos culturas distintas.


Pregunta: En tu pasaporte pone que tu nacionalidad es la alemana, ¿verdad?
Respuesta: Sí, oficialmente soy alemana. Y naturalmente me siento alemana, lo que pasa es que ya desde pequeña me eduqué en dos idiomas, en alemán hablaba con mi padre y con mi hermana, y en español hablábamos con mi madre. Aprendí a leer y a escribir con mi madre y después fui al Colegio español de Hamburgo. Iba por las tardes, después del colegio alemán.

P: Entonces eres bilingüe.
R: Sí y no. La verdad es que hablo mejor el alemán que el español. El alemán es mi primera lengua, la de comunicación con mi novio y la mayoría de mis amigos, la de comunicación con mi padre y mi hermana. Cuando murió mi madre se perdió el contacto diario con el español... y durante un tiempo lo hablaba sólo cuando iba a España de vacaciones. Luego mi hermana y yo decidimos ir a clases y prepararnos para hacer el Diploma Superior porque queríamos hacer algo juntas y recuperar nuestras raíces.

P: ¿ Cómo definirías entonces tu relación con el idioma y la cultura españoles?
R: Una relación romántica, diría yo. Claro, leo libros, veo vídeos, voy a todas las películas españolas que pasan en el cine, voy a clases privadas para mantener el contacto y aprender más... todavía cometo fallos, con el subjuntivo por ejemplo, y me gustaría hablar mejor.

La garriga


P: ¿Qué quieres decir con una relación romántica?
R: Bueno yo creo que tengo un poco idealizado todo lo español, el país, la lengua, las gentes... para mí está ligado al recuerdo de mi madre, a los veranos de la infancia en La Garriga, un pueblo de Barcelona donde mis abuelos tenían una casa, también a algunos recuerdos negativos, pero en general todo muy armónico y agradable...El alemán, en cambio,es mi lengua para la vida cotidiana; Alemania es el país donde vivo y trabajo, la realidad. Por eso me gustaría pasar una temporada en España y trabajar allí, conocer el día a día, a lo mejor entonces ya no me iba a atraer tanto.

Barcelona, plaza de la Catedral

P: ¿Qué es lo que tanto te atrae de España?
R: Muchas cosas. Los olores, los colores, el paisaje seco y polvoriento, el sonido de la televisión siempre encendida en los bares y en las casas, los perfumes que usa la gente... recuerdo que de pequeña mi abuela me bañaba en colonia y a mi padre le molestaba mucho. Ella intentaba que tanto mi hermana como yo no nos diferenciáramos de las otras niñas, que pareciésemos niñas españolas. Recuerdo que yo quería hacer la primera comunión para poder tener una foto como las de mis amigas en La Garriga... No por cuestiones religiosas, pero por la foto, llevar un vestido tan bonito etc...

Bueno, me gustan mis recuerdos, claro y luego hay cosas que al mismo tiempo me gustan y me molestan: el ruido por ejemplo, por una parte pienso que es horrible pero también me gusta cuando llego a Barcelona y pienso: "¡qué ruido, ya estoy en España!"... y el tráfico, eso me molesta mucho, que hay mucho tráfico y no puedo ir en bicicleta.

P: La Garriga, Barcelona, ¿tu madre era catalana?
R: No de nacimiento. Ella nació en Murias de Paredes, un pueblo de León donde todavía tenemos una casita, o mejor una parte de la casa donde ella nació. Pero creció y estudió en Barcelona, hablaba también catalán y allí vivieron sus padres hasta que murieron, así que yo he ido principalmente siempre a Cataluña; por eso yo cuando pienso en vivir en España, pues pienso en Cataluña principalmente...

 

P: ¿Y tus relaciones con los españoles son distintas a las que mantienes con alemanes?
R: Yo soy distinta creo. Es como si al hablar en español también me comportase diferente. Más abierta, más espontánea... pero no estoy segura de que sea así realmente, es más bien una sensación. Me parece que coqueteo un poco con esa sensación... como demostrándome a mi misma que yo no soy del todo alemana, a veces pienso que me da un poco de miedo la idea de vivir en España porque entonces me iba a dar cuenta de que soy mucho más alemana de lo que creo

Murias de Paredes, prados


P: ¿No te gusta "ser alemana"?
R: Yo no diría tanto, pero a nosotras nos educaron contra lo del orgullo nacional, sentirse orgulloso de ser alemán; porque esas ideas se asociaban a la historia de Alemania durante la guerra, tan terrible..., ni me gusta ni me molesta ser alemana, pero no me siento orgullosa. Tampoco estoy orgullosa de ser medio-española, pero eso te hace sentir diferente, un poco especial...


P: Es decir, que ambas culturas conviven en tu interior.
R: De alguna forma es así. Tampoco es fácil de explicar, pero hace poco estuve en España, en Lleida, visitando a un amigo y la gente me trataba como si fuese de allí. No notaban que fuese extranjera; y, por supuesto, aquí soy alemana y nadie nota que sea medio-española... disfruto de esa doble nacionalidad, por decirlo de alguna forma y para mí eso es una riqueza que me da muchas satisfacciones. Cuando era una adolescente y salía por el pueblo con la pandilla de mis primos entonces era cuando realmente notaba las diferencias culturales, lo conservadores que eran en España en las relaciones entre chicos y chicas por ejemplo. Ahora todo eso ya no tiene importancia y creo que noto mucho menos esa diferencia cultural que cuando iba regularmente a pasar los veranos a Murias de Paredes.

Agosto 2001