De Norte a Sur

Agosto 2001

Más allá de la economía: Argentina

Existen en general pocas noticias relacionadas con Latinoamérica en los medios de comunicación alemanes. Sin embargo, en este verano de 2001 Argentina se ha convertido en un destacado tema de interés. No se trata de noticias relacionadas con asuntos tradicionales como el popular fútbol, sino con la dramática situación económica en que viven los argentinos.
Pero antes de comentar estas noticias quizás sea interesante compartir algunos datos sobre este país.

Buenos Aires

Argentina es un país con una extensión ocho veces superior a la de Alemania, sin embargo, su población no llega a la mitad y se distribuye además de una forma muy irregular (un tercio de la misma se concentra en una única provincia, la de Buenos Aires), lo que da como resultado una densidad de 13 habitantes por km² frente a los 230 de Alemania.
Su sistema político es una república federal. Su actual presidente, Fernando de la Rúa, llegó al poder en las elecciones de 1999, con una coalición de centro-izquierda.
Argentina es la tercera fuerza económica latinoamericana (después de México y Brasil), y se le considera como a éstos un país "emergente" (Schwellenland), es decir, en un proceso todavía de desarrollo hacia el nivel de los países industrializados. Su Producto Nacional Bruto (PNB) per cápita era de 8.030 dólares en 1999 (menos de la tercera parte del alemán de 26.570).
Desde hace tres años su economía se encuentra en un proceso de recesión. Su mayor problema es el déficit del presupuesto público a causa de la enorme deuda externa, cuya cantidad equivale a la mitad del PNB. Aproximadamente un tercio de su población vive en la pobreza, y para la mayoría las condiciones de vida son cada vez peores. Los precios aumentan, mientras que los salarios bajan. En 1999 sólo el 42% de la población tenía un trabajo fijo y se estimaba en un 20% la población empleada en la economía sumergida. Además el paro ha ido creciendo cada año.

Retomamos ahora el comentario de las noticias que han merecido la atención de la prensa alemana ¿De qué tratan la mayoría de esos artículos?
Se informa en ellos de la difícil crisis financiera por la que atraviesa el país. Se especifica la política económica del gobierno argentino, cuyo objetivo prioritario es acabar con la deuda externa, para lo cual ha diseñado un severo plan de ahorro que empieza por la reducción de un 13% de los sueldos de los funcionarios públicos y los pensionistas. Estas medidas de ahorro provocaron una huelga general que paralizó el día 19 de julio la vida laboral en el país (la séptima ya desde que está en el poder este gobierno). Desde entonces se han repetido las manifestaciones populares de protesta contra la llamada Ley de Déficit Cero del gobierno y las convocatorias de paros laborales por parte de los sindicatos.

¿Por qué esta situación económica recibe tanta atención en los medios de comunicación alemanes? ¿Existe de repente un sentimiento de solidaridad por la situación del país?
La respuesta creemos que es lamentablemente negativa. La mayoría de los artículos reflejan otros intereses. En primer lugar muestran la preocupación de las economías de los países más ricos por que la crisis argentina se agrave y se convierta en una enfermedad contagiosa. En segundo lugar revelan el miedo a que Argentina decida no pagar sus deudas y se declare insolvente, por eso se nota en estas noticias una alegría ante las medidas de ahorro del gobierno y su decisión (por el momento) de pagar al exterior. Este ahorro se considera una medicina amarga, pero inevitable. Exactamente éste es el interés del poderoso FMI (Fondo monetario internacional, en alemán, IWF) y de los países industrializados, que en su cumbre de Génova (20-22 julio de 2001) han felicitado expresamente al gobierno argentino por las medidas emprendidas.

En resumen, en la mayoría de los artículos consultados se constata una orientación ideológica neoliberal y una defensa de los intereses económicos dominantes en los mercados financieros internacionales. No existe desgraciadamente una reflexión sobre la injusticia de un sistema que está separando cada vez más al grupo de los más ricos de todos los demás.
Sin embargo, lo que más le duele al lector que siente simpatía hacia Argentina es ver cómo se ignora a la mayoría de las personas que hay detrás de estas noticias. No existe una dimensión humana que hable de la impotencia de verse condenado a trabajar sólo para pagar los intereses de una deuda implacable.
Es por ello que no queremos concluir este artículo con el contenido de la prensa, sino con el testimonio de una argentina que nos revela en pocas palabras lo que ignoran los periódicos :

"Es muy triste que después de todo el amor que uno trató de sembrar por esta tierra tus hijos te digan que se quieren ir porque no ven futuro."

Por Asunción Vacas Hermida


Algunos enlaces de interés

Sobre datos generales e historia de Argentina: www.eurosur.org/guiadelmundo/paises/argentina/index.htm

Para profundizar en las causas de la crisis económica: www.rebelion.org/economia/katz110701.htm

Sobre la globalización en Latinoamérica: http://rcci.net/globalizacion

 

 

De Norte a Sur (II)

Agosto 2001

El origen de la deuda externa argentina

Colaboración de Rosa Susana Zito

 

El Gral. Juan Carlos Onganía depone por las armas al Presidente Arturo Íllia en 1966. En su "gesta patriótica" la deuda externa crece de 3.276 millones de dólares a 3.970.
En el 70 cede el trono al Gral. Marcelo Levingston que la infla a 4.765 millones. Este usurpador deja paso a otro depredador, el Gral. Agustín Lanusse, quien establece el rojo en 4.800 millones.
Desde el 66 hasta el 72 la Argentina militarizada vio crecer su deuda en un 46%.

El incontenible avance social dio paso a las elecciones (condicionadas por el poder militar y de la CIA) en 1973, donde triunfa Héctor Cámpora. La sucesión del Gral. Juan Domingo Perón en 1974 está marcada por la deuda personal de cada argentino que sumaba 320 dólares en relación con las obligaciones al exterior.
Muere Perón y asume el poder Estela Martínez, su mujer, en cuyo gobierno, entre otras cosas, asciende la deuda a 7800 millones. Una enormidad que erizaba la piel de cualquier vecino.

Llega el golpe de estado militar. Las siete plagas caen sobre la Nación: tortura, campos de concentración, asesinatos, censura, entrega de la soberanía, robo y saqueo, cierre de universidades y exilios. Una noche aberrante.
También en lo económico: de 1976 a 1983 la deuda externa es llevada por José Alfredo Martínez de Hoz de 7800 a 45. 100 millones. Un crecimiento del 364%.
Surgen los petrodólares entonces. Los bancos internacionales ofrecen créditos fáciles a tasas bajas y comienza el gran endeudamiento argentino. Las empresas privadas toman esos créditos en la banca internacional.
A partir del 80 se agota el paraíso crediticio y lo que era fácil y barato se vuelve difícil y muy caro.
Argentina infla su deuda gracias a la "gestión patriótica" de militares y civiles comprometidos con la causa del círculo de poder que representaban. Compraban armas y pagaban comisiones del orden de los 10 mil millones según el Banco Mundial. El Estado comienza a absorber las deudas de grupos privados cercanos al poder, que pasan al pueblo argentino en una "acción solidaria" de los ministros de economía y el Banco Central.


LLega la democracia. La Presidencia del Dr. Raúl Alfonsín ve crecer la deuda de 46.200 a 65.300 millones. En ese 44% también se reflejan los saqueos a supermercados como expresión de la recesión que se agrava.
La década menemista lleva la deuda un 123% más arriba del ránking. Y la suma crece vertiginosamente, ya sin el patrimonio del Estado, que había ido ofreciendo poco a poco sus empresas a la voracidad externa. Lo que se dio en llamar: Las joyas de la abuela. Desde entonces, un país sin empresas públicas, sin producción, sin perspectivas confiables, multiplica su deuda minuto a minuto con un vértigo inimaginable. El nuevo siglo recibió a los argentinos con una deuda individual de 3800 dólares.

Queda claro que los beneficiarios de la fiesta financiera no son precisamente los trabajadores, ni los jubilados. La deuda externa no se apoya en la educación o en la salud o en el trabajo. La Deuda Externa es impagable, salvo que cada argentino desembolse los 4.000 dólares promedio que guarda en el colchón (¡Ja, ja!) para cumplir con los acreedores externos. Sin embargo parece que esta es la idea del Ministro Domingo Cavallo y sus discípulos: los recortes de los servicios públicos, la usurpación de los beneficos laborales, la precarización de la calidad de vida, los impuestazos, son parte de la transferencia del pago de la deuda a cada bolsillo de la barriada.

No quedan dudas al respecto. La voracidad de los acreedores está siendo soportada por la gente, no por los beneficiarios de aquellas gloriosas fiestas privadísimas.

 

 

 

Punto de mira

España está en Bremen

No descubrimos nada nuevo afirmando que las instituciones públicas españolas son una miniatura del estado que las financia y que el comportamiento de sus dirigentes es el mismo que el del gobierno del que dependen.

El Instituto Cervantes de Bremen es España, no cabe duda, y por ello, desarrolla una política cultural muy en armonía con la imagen del país que el actual gobierno español pretende proyectar hacia Europa. Esta consiste en ofrecer a los alemanes "lo mejor" de nuestra cultura: conciertos de música medieval, debates y coloquios de alto nivel intelectual, lecturas de obras literarias de autores desconocidos en Alemania..., mostrando así, un país elegante, culto y refinado. Resultado: la asistencia a estas actividades se reduce a un público minoritario, en el que además, apenas hay alemanes.

Lo cierto es que la cultura española e hispanoamericana es aquí una perfecta desconocida e ignorada, como demuestra su escasa presencia en los medios de comunicación alemanes, exceptuando algunas modas pasajeras. Esto es algo que nuestros políticos parecen no querer reconocer. No se trata de reducir la oferta cultural a los conocidos conciertos de flamenco, sin embargo, habría que plantearse más seriamente, qué se entiende por cultura, a quién va dirigida y si responde a la realidad sociocultural de los países representados, y no empezar la casa por el tejado. ¿Por qué transmitir esa imagen de un país en el que, por el contrario, no se hace nada por promover el acceso de la mayoría a un mundo cultural más amplio? Tal vez la respuesta es que al gobierno le interesa mantener la cultura en manos de unas élites, mientras se entretiene con la televisión al resto de la sociedad. Un análisis de la oferta cultural de la televisión pública española no puede producir mucho entusiasmo. Del mismo modo los precios prohibitivos de determinados espectáculos (por "naturaleza" destinados a lo más selecto de la sociedad) mantienen al margen a los visitantes que han tenido la desgracia de nacer en familias humildes.

Una entrada mínimamente decente en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, Catalunya es en esto la más española, puede costar tranquilamente 15.000 pesetas. Sin embargo, la reconstrucción de este teatro, destruido por un incendio (que casualmente ayudó a satisfacer los intereses urbanísticos de la Generalitat), la hemos pagado todos los ciudadanos con nuestros impuestos. Pero lo que resulta más vergonzoso es que en cambio, en Hamburgo o en Berlín se pueda asistir a la ópera por menos de 6.000 pesetas, sin importar como vaya uno vestido.

No hay duda, somos un país moderno, capitalista, parte de la aldea global en la que con el esfuerzo de nuestro gobierno conseguiremos que nuestra lengua tenga una presencia fuerte, decisiva e imperial en la red de redes, en el mundo del futuro; aunque eso se haga a costa de recortar el presupuesto destinado a mejorar la calidad de vida de todos los españoles, sin excepción.

Por Rinconete y Cortadillo

 

 

Verano caliente

Julio 2001

Un repaso de la actualidad informativa presentada por los medios de comunicación alemanes en el mes de julio demuestra una vez más que España sigue siendo poco más que un destino de vacaciones. Hagamos un breve repaso.

La primera gran noticia de la temporada fue el impuesto ecológico aprobado por el gobierno balear, que supone el pago de una tasa de entre uno y cinco euros por día de estancia y persona en un hotel. Como su nombre indica, el dinero recaudado se destinará a la protección del entorno natural. Esta medida ocupó un lugar destacado en la mayoría de los periódicos alemanes, y de forma lamentable, en el más leído de Alemania, Die Bild-Zeitung.

Este diario promovió una campaña de protesta que culminó con la fantástica idea de enviar una petición formal de retirada del impuesto al Rey español. La razón: las dificultades económicas de los turistas alemanes para poder pagar esta cantidad. No comment!!

En segundo lugar del ránking informativo, y sin movernos de Mallorca, está la huelga de los conductores de autobuses de la isla que a primeros de julio colapsó el aeropuerto y obligó a miles de turistas a pasar su primer día de vacaciones en este edificio.

 

La importancia concedida a esta noticia fue, sin duda alguna, desmesurada, si se compara, por ejemplo, con la atención prestada a los atentados de ETA ocurridos en el mismo espacio de tiempo.
El punto final lo puso la huelga de los pilotos de Iberia.

Lo que les interesa a la mayoría de los alemanes de España y lo que a muchos españoles nos gustaría que les interesase parecen ser dos mundos que hasta ahora no se han encontrado. Y eso a pesar de los esfuerzos de nuestro gobierno por presentar a España como un referente cultural y de progreso dentro de la Unión europea. Seguramente ninguno de estos dos mundos refleja la realidad.

Mallorca