Galería de personajes Ventana de opinión Literatura en la distancia Viaje sentimental
Portada


 

Escuela Superio de Economía y Política

No es fácil, pero imposible tampoco

 

Detlef: ¿Tuvisteis problemas para aprender alemán?
Lorena: Bueno, yo estaba muy motivada, y la motivación es el 50% de aprender algo. Decidí aprender alemán en el momento en que decidimos que íbamos a vivir juntos y yo me venía a Alemania, además siempre tuve gusto y facilidad para hablar otros idiomas. Empecé un curso intensivo en Santiago que duró tres meses y luego vine aquí. No me ha causado un problema grande, pero sí que le doy vueltas a las frases, con eso de que el verbo va en muchas oraciones al final. Yo ya trato de pensar en alemán y de a poco lo consigo. El mes pasado fue el mes del "es" porque yo no lo usaba y éste es el mes de las terminaciones, que no las hago bien. Mi novio es mi profesor durante las 24 horas y me corrige.
De todas formas el alemán me parece un idioma difícil, el inglés me pareció mucho más fácil.

Mina: Pero es interesante, fácil no es pero imposible tampoco.

Lorena: No, imposible no. A mí no me creen que sólo llevo un año y cuatro meses en Alemania; hay muchos extranjeros que se mantienen muy en las raíces de sus lenguas, y yo pues ahora cuando hablo en castellano me salen palabras en alemán porque hablo siempre en alemán, bien o mal, pero intento hablar siempre en alemán y eso es fundamental, me ha ayudado bastante.

D: Quizás, Mina, para ti ha sido mas fácil porque ya has pasado por esa experiencia de vivir en otro país y aprender otra lengua.

Mina: Sí me ha ayudado. El idioma para mí no ha sido un problema, quizás al ir a Venezuela, ya lo pasé. Recuerdo que jugaba con los niños, pero no de cómo hablaba. Yo no sé cómo aprendí. Un día le dijo la directora del colegio a mi padre que en clase hablaba mucho y él pensó pero cómo que habla, si no sabe español. Así que de alguna forma aprendí. Mi papá me enseñó el abacedario porque había vivido en España y sabía ya español, y al principio tenía además una profesora particular, pero no recuerdo realmente cómo fue. Yo ahorita es cuando pienso en aquello y analizo aquella época, porque entonces yo veía ese país sin saber muy bien. Ahorita que estoy en Alemania les digo a mis amigas que salgan, que vean más mundo y le doy gracias a mi padre por haberme dado la oportunidad de vivir en otro país, de conocer otra cultura, aunque entonces le contradecía y me quejaba porque nos había sacado de Irán.

Lorena: Lo que pasa es que cuesta romper esa barrera, ese miedo, tiene que haber algo que motive mucho. Yo quería salir, pero siempre encontraba una excusa para no hacerlo.

Mina: Y más si se piensa en cosas como el idioma, siempre se gana algo y se pierden otras cosas.

D: ¿De dónde son vuestras amistades? Los contactos que habéis hecho aquí...
Mina: Pues eso es curioso, casi todos son de países de habla española, siempre me dirijo más a esas personas, como que hacia los iraníes no siento ese impulso amistoso, no me empuja. Yo creo que me entiendo mejor con la que gente que habla español, por ejemplo con Lorena, siento que realmente entiende lo que quiero expresar. En Irán tengo una amiga, y cuando voy pues sí hablamos y nos contamos nuestras cosas, pero tengo la sensación de que no nos entendemos, aunque nos queremos mucho; y aquí también tengo amistades iraníes, pero son más por la familia, no es la misma confianza...

D: ¿Y en tu caso Lorena?
Lorena: Pues yo tengo más amigos que no son ni alemanes, ni de lengua española, por ejemplo de EE.UU, de Rusia, de Rumania, pero pocos que hablen español; Mina y pocos más, y mi novio está muy contento, me dice, cuanto más español hables, menos alemán aprenderás; pero en realidad es bueno y hace falta hablar en el idioma de uno para expresarse con la libertad y la fluidez que te da el idioma materno y que no te da ninguna otra lengua.