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Detlef: ¿Habéis tenido algún choque de mentalidad?
Lorena: Pues no, la verdad es que no, no he sentido un choque cultural, el idioma sí, pero cultural, no. Ya luego con el tiempo uno se va dando cuenta más de los detalles. A mí al principio me parecía increíble, por ejemplo, que cuando recién llegué a Hamburgo estuvieran cerrados los supermercados sábados y domingos, y ahora encuentro que tienen en parte razón, que las personas tienen que disfrutar de su tiempo libre. Tampoco entendía el que los vendedores no fueran muy amistosos, uno pregunta y recibe respuesta como de váyase que molesta, pero no ha sido siempre así, y ha sido en la mayoría de los casos con mujeres, eso me llama la atención. Los hombres siempre me han atendido mejor.

Mina: A mí también, siempre que voy a pedir información me dirijo a los hombres, también me ha pasado eso e incluso con señoras mayores a las que he ofrecido ayuda y no han sido amables. Recuerdo una vez que iba con mi madre y una señora tenía problemas con la cadena de la bici, le ofrecí ayuda y me rechazó. Me molestó cómo me contestó, pero luego pensé, bueno ella es así. Y recuerdo que estaba con mi mamá, y me dijo: ¡Qué grosera! ¡Qué maleducada!, si la quieres ayudar.

Lorena: No es que sean groseras, sino que culturalmente son muy independientes, por ejemplo no aceptan de buena gana la ayuda de un hombre, porque yo me la puedo sola. En cambio, nosotras tenemos una cultura que no es que sea machista, sino más respetuosa y que acepta más la ayuda de otros de forma más humilde, sin que sea una vergüenza. Recuerdo que una de las pequeñas "disputas" culturales que hemos tenido fue con la bicicleta.Yo la tenía siempre que sacar del sótano donde la guardo e Ingo jamás se ofreció a ayudarme. Hasta que un día le dije: ¿Sabes qué?, ¿por qué no me ayudas?, algún día podrías ser amable y decirme yo la subo hoy. Me gusta sentir que te preocupas y recibir tu atención. Entonces él me dijo que aquí las mujeres no son así, que les gusta hacer las cosas solas, por sí mismas.
Y yo le dije que yo también podía hacerlo sola, pero que de vez en cuando es agradable que te ayuden. Y desde entonces me pregunta siempre ¿asistencia? Y depende, pues le digo, sí o no.

Asun: Supongo que lo que generas es una cierta intuición para saber cuándo o a quién ofrecer la ayuda.

Mina: Sí es verdad, pero a mí todavía me cuesta, ves a una señora mayor con dos bolsas y piensas le pregunto o no.

Lorena: Sí o en el metro o el autobús, le ofrezco el asiento o no...

Mina: Sí, yo siempre lo hago y si me dicen no, pues bueno.

Lorena: Ahora recuerdo otro detalle que me enojó mucho. Fue una vez en que me dijo Ingo "Venga, vamos a tomar un "Alsterwasser" (Cerveza con casera o limón). Y yo encantada, pensé, muy bien, me invita. Vamos al bar la tomamos y al ir a pagar viene el camarero y pregunta: ¿juntos o por separado? Entonces Ingo contestó que por separado y yo me enojé tanto que ni siquiera podía hablar y él no entendía. Ya más tarde cuando estaba más serena, pues hablamos de ello y me dijo: De verdad que yo no lo hago por la plata, estoy acostumbrado, las mujeres se pagan lo suyo. Y yo: sí pero nosotros vivimos juntos, no soy una amiga. Me pareció tan poco caballeroso. Y eso me chocó, estoy acostumbrada a otra cosa.Y ahora siempre me pregunta y decidimos antes quién paga.

Para mí no es machismo, me molestó el que separara mentalmente, esto es mío, esto tuyo, no por los dos euros, claro. Ésos son los choques culturales, que luego se hablan y se conversan, pero sólo cuando pasan porque uno no se imagina que van a pasar.

Asun: Sí, es verdad, anda que no hemos tenido nosotros discusiones con el tema de pagar en España e invitar, normas que no están escritas, pero que se saben.

Lorena: Sí, pero las discusiones son las que hacen la relación interesante, digo yo. Si no o uno se somete al otro, o es que no tiene interés. Discusiones o puntos de vista diferentes siempre se van a generar. Hay que buscar compromisos, nosotros lo llamamos ponerse en el gris intermedio. Uno no se puede sentir víctima en una relación, sino estar a la par, ahí como que las cosas se van dando más armónicas.